Cuando Elon Musk compró Twitter en octubre de 2022, el mundo esperaba innovación, pero lo que llegó fue un terremoto empresarial, político y de opinión pública. Su estilo de liderazgo, marcado por decisiones drásticas y comunicación directa, ha puesto a prueba la confianza de empleados, anunciantes y usuarios.
¿Qué ha pasado desde la compra de Twitter?
En pocas semanas, Musk despidió a altos ejecutivos, recortó la plantilla a la mitad y relajó las normas de moderación. Aunque defendió la “libertad de expresión”, las consecuencias fueron inmediatas: fuga de talento, pérdida de anunciantes y una reputación empresarial en entredicho.
Liderazgo con propósito: la gran asignatura pendiente
En este artículo de Ethic sostengo que un buen líder debe alinear discurso, acciones y expectativas. Musk, en cambio, proyecta un liderazgo impulsivo y autocrático que amenaza tanto a su imagen como al futuro de Twitter.
Reflexión final: ¿puede Musk transformar Twitter en un modelo de innovación o pasará a la historia como un caso de mala gestión?
Artículo publicado en la revista de pensamiento ethic. Enlace al artículo
